Fascismo

El fascismo es un movimiento ideológico, político y social que nació en Europa luego de la Primera Guerra Mundial, de la mano del italiano Benito Mussolini. La fundación del Partido Nacional Fascista (PNF) en 1919 por parte de Mussolini fue el punto de partida del fascismo, al encausar el descontento popular que había en la época y generar una estructura partidista caracterizada por la oposición al liberalismo y al comunismo.

El movimiento fascista tiene entre sus características la prevalencia de la patria o la raza como estandarte para lograr la movilización permanente de las masas de seguidores. Esta postura ha traído como consecuencia el emprendimiento de guerras y una marcada opresión de las minorías étnicas, raciales, políticas y sexuales.

El fascismo se ubica en un punto intermedio o en una “tercera vía” basada en la oposición radical a la democracia liberal y al comunismo. Desde el punto de vista ideológico, el fascismo consideraba decadente la democracia liberal presente en el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, así como a los movimientos obreros influenciados por el anarquismo y el marxismo, que comenzaban a verse expresados en la Unión Soviética.

De esta manera, el fascismo ha tomado varios matices en función de los países en los que ha encontrado cabida, a pesar de que los diferentes movimientos fascistas han mantenido características comunes. Los exponentes más emblemáticos del fascismo surgieron en Italia con el fundador del fascismo, Benito Mussolini; en Alemania con el gobierno nazi de Adolfo Hitler y en España durante la época de Francisco Franco.

Historia del fascismo

Luego de la fundación del Partido Nacional Fascista, la burguesía de Italia aprovechó el movimiento fascista para la desarticulación de los movimientos obreros que se habían organizado para la época en la búsqueda de reivindicaciones laborales.

Al mismo tiempo, Mussolini logró reunir una mayor cantidad de adeptos al punto de que tres años después de haber fundado el partido, obligó a Víctor Manuel III, quien era entonces el rey de Italia, a entregarle el poder. Los seguidores del fascismo de Mussolini eran conocidos como los “Camisas negras” y se trataba, principalmente, de hombres jóvenes.

El movimiento fascista se extendió por casi toda Europa e incluso, por algunos países de América. En Alemania, surgió el Partido Nacional Socialista Alemán de los Trabajadores dirigido por Hitler y en España, fue la Falange Española quien obtuvo el protagonismo fascista.

Las alianzas entre los gobiernos fascistas de Mussolini y Hitler fueron conocidas como el Eje Berlín-Roma, que constituyeron los pasos previos a la Segunda Guerra Mundial. Mientras que, en España, el apoyo de ambos gobernantes a Franco facilitó la derrota del ejército republicano durante la guerra civil que inició en ese país en 1936 y que lo llevaría a instaurar un gobierno dictatorial durante 36 años.

El resurgimiento de algunos de los postulados ideológicos del fascismo tradicional dio origen al neofascismo, nombre con el que se conoció al movimiento fascista que ocurrió en las últimas dos décadas del siglo XX. Un ejemplo del ideario del neofascismo fue la aparición del partido Movimiento Social Italiano, luego de la Segunda Guerra Mundial.

Características del fascismo

Totalitarismo: la oposición del fascismo a la democracia liberal y al comunismo, se refleja en su propuesta de un Estado totalitario. Para los fascistas, la sociedad debe estar movilizada en torno a un partido único de corte totalitario que permita la preparación de la nación para enfrentar cualquier conflicto armado y los desmanes de una crisis económica.

Para que esto sea posible es necesario que el Estado sea liderado por un único líder, encargado de forjar la unión de la sociedad nacional y mantener el orden. Esto implica la presencia del Estado en todos los ámbitos de la vida cotidiana, y la exterminación de cualquier resquicio de disidencia.

La mejor expresión de los principios totalitaristas en el movimiento fascista sería planteada por Mussolini: “Todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera delEstado”.

Liderazgo único: el fascismo es expresado mediante una sola voz, la del único representante de la nación. De tal manera que el dictador aparece como portavoz de una nación unificada, representado por su carisma y el poder casi divino de su liderazgo.

Militarismo: entre los principios del fascismo se halla la militarización de la sociedad, que permitiría la constitución de un ciudadano militar preparado para defender a su país durante las guerras. Asimismo, la introducción de estructuras militares en los ámbitos de la vida social fueron parte de las acciones del fascismo.

La participación del Estado en todos los ámbitos de la vida social era posible, entre otras cosas, por la gran difusión de mensajes y propagandas que incorporaban uniformes y lenguaje militar, en conjunto con el uso de lemas y símbolos patrióticos.

Sin libertades: ni la libertad de expresión ni la libertad de pensamiento son valores permitidos en el fascismo. De hecho, las libertades individuales son completamente execradas, puesto que todos los individuos deben subordinarse por completo ante el Estado y su pensamiento único nacional.

Interclasismo: para el fascismo, la sociedad debe ser interclasista y anti-individualista, por lo que niega la existencia de cualquier tipo de intereses de clase y busca eliminar la lucha de clases a través del paternalismo. La instalación de políticas militares en la vida social por parte de los fascistas, involucró la creación de un sindicato vertical y único dirigido por el gobierno, cuyas directrices debían ser acatadas por empresarios y trabajadores.

Racismo y etnocentrismo: aunque los principios raciales no se hicieron presentes en los inicios del fascismo italiano de Mussolini, en Alemania cobró una gran importancia el concepto de “pureza” en términos raciales y étnicos.

La pureza de la raza no solo se exigía a partir de la negación al mestizaje, sino que también incluía la eliminación de individuos que nacían enfermos o con malformaciones congénitas.

En 1924, comenzó en Italia un proceso llamado “Italianización fascista” que perseguía eliminar las particularidades culturales e idiomáticas de las diferentes regiones del país. Los recursos utilizados para lograr tan fin consistían en procesos de asimilación de las poblaciones minoritarias.

Economía mixta: desde el punto de vista económico, los fascistas estaban influenciados por el establecimiento de una economía mixta, que les permitiera lograr la autarquía a través de la implementación de políticas económicas de tipo proteccionistas e intervencionistas.

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