Globalización

El Diccionario de la Real Academia Española define la globalización como el «proceso por el que las economías y mercados, con el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, adquieren una dimensión mundial, de modo que dependen cada vez más de los mercados externos y menos de la acción reguladora de los Gobiernos». Sin embargo, esta acepción reduce el fenómeno de la globalización a una perspectiva fundamentalmente económica que, aunque constituye su punto de partida, hoy se ha definido como un complejo proceso que abarca todos los ámbitos de la vida social.

En otras de las acepciones del término se establece que la globalización constituye la «extensión del ámbito propio de instituciones sociales, políticas y jurídicas a un plano internacional» y la «difusión mundial de modos, valores o tendencias que fomenta la uniformidad de gustos y costumbres», lo que engloba factores externos a la economía que están impregnados por los procesos de la globalización.

En la globalización, no hay distancias físicas o geográficas, sino que se trazan interconexiones y redes que hacen posible el establecimiento de relaciones económicas, comerciales, políticas, sociales y culturales.

¿Cómo nace la globalización?

El surgimiento del proceso de globalización no tiene un punto de partida claro, ni está marcado por un acontecimiento en particular, a pesar de que sus inicios se han asociado, principalmente, con el nacimiento de invenciones tecnológicas.

Sin duda, la llegada de la era de la información, a partir de la aparición de las tecnologías de la información y la comunicación han redundado en grandes avances para el proceso de cambios que ha implicado la globalización.

Las posibilidades de interconexión mundial para el flujo de capitales y las relaciones comerciales —que incluyen el uso del internet y de nuevos y más rápidos sistemas de transporte— han ido a la par de grandes cambios en diversos órdenes de la vida social, hasta abarcar aspectos básicos como las necesidades de consumo de bienes y productos.

Algunos especialistas prefieren ubicar los orígenes de la globalización en los intercambios económicos que se realizaron con escasos recursos tecnológicos en épocas remotas. Las historias de movilización de la especie humana a través del mundo permiten plantear una especie de globalización primigenia a baja escala, que tenía como fin intercambios económicos, políticos, sociales y culturales entre poblados, comunidades y las primeras ciudades.

La búsqueda de productos necesarios para el consumo de la población y las posibilidades de intercambio, facilitaron las primeras formas de comercio entre poblaciones distantes. Asimismo, estos intercambios implicaron la creación de nuevas formas de consumo y de necesidades que son observadas hoy en día en el marco de la globalización moderna.

Algunos autores entienden los orígenes y desarrollo de la globalización a partir de los procesos de conquista y colonización emprendidos por las grandes potencias mundiales, puesto que generaron numerosos intercambios comerciales y la entrada de productos que pasaron a ser parte de la economía interna de los países receptores, e incluso, bienes dispuestos a la exportación.

El proceso de industrialización a mediados del siglo XIX supuso la generación de nuevas formas de producción —más rápidas, eficientes y en mayores cantidades— que facilitaron el comercio en mayores magnitudes. En este sentido, la globalización obtuvo formas más rápidas de interconexión de mercancías a partir de la disponibilidad de una producción mayor.

La cantidad de bienes y productos disponibles para la comercialización aumentó a la par de la creación de cada vez más nuevos productos que se disponían para instalarse en otros mercados. La creación y conquista de mercados distantes y diversos generó más y mayores condiciones para la profundización del proceso de globalización.

Otras vertientes analíticas de la globalización prefieren ubicar los orígenes de la globalización con hechos históricos como el fin de la Guerra Fría y la caída del Muro de Berlín.

En líneas generales, las posibilidades de intercambio económico entre las naciones sirvieron como punto de partida para la globalización, pero fueron los avances en materia de transporte y tecnología los que dieron el gran impulso para la profundización del modelo globalizatorio alrededor del mundo.

¿Cuáles son las características de la globalización actual?

Conectividad e interconexión: el hecho de que los orígenes de la globalización sean vinculados al desarrollo tecnológico en materia de comunicación e información está estrechamente relacionado con las posibilidades que brindan las nuevas tecnologías para lograr una mayor conectividad entre las naciones que forman parte de un sistema global.

El acceso a internet ha sido una pieza clave en esa conectividad e interconexión, sobre todo en el acortamiento de distancias geográficas y las rupturas en la temporalidad, por cuanto cada vez hay más y variadas posibilidades de comunicación en tiempo real. También los medios de comunicación y sus versiones multiplataforma —impreso, digital, televisión, radio, etc.— forman parte del conglomerado que han marcado la predilección por las ventajas de la interconexión en tiempo real.

Migración y movilidad: independientemente del planteamiento sobre cuáles son los inicios de la globalización, la movilidad de los individuos es un tema importante en el marco de este fenómeno. Es precisamente el flujo de las personas lo que alberga buena parte de los retos de la globalización en el entramado sociocultural.

La búsqueda de mejores condiciones de vida y nuevos mercado laborales, han permitido la incorporación de miles de trabajadores en contextos ajenos a sus países de origen. Asimismo, la instalación de empresas internacionales genera nuevos puestos de empleo, la captura de talentos y el tránsito de los empleados entre los países vinculados a la empresa.

El libre comercio: sin duda, es una de las características más definitorias de la globalización desde el punto de vista económico, por cuanto la integración económica de los países implica el establecimiento de acuerdos o tratados de libre comercio de bienes y servicios, para fomentar los intercambios económicos sin el establecimiento de aranceles o barreras.

Empresas transnacionales o multinacionales: dado que el punto de partida de la globalización tiene que ver con la economía y las políticas financieras desde una mirada global, la entrada de grandes empresas en diversos países ha involucrado el acceso a mercado locales en competencia con el empresariado nacional, así como la instalación de nuevas tecnologías en diferentes sectores económicos.

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