Capitalismo

Luego de la revolución industrial —ocurrida entre mediados del siglo XVIII y la primera mitad del siglo XIX— dio inicio un nuevo modelo económico que consiste en la posesión de grandes riquezas por parte de unas pocas personas que controlan los medios de producción (fábricas, empresas, corporaciones, etc.) y que se denomina «capitalismo».

El término capital representa la existencia de bienes de producción como máquinas, inmuebles o materia prima que, conjuntamente con la fuerza de trabajo, constituyen elementos necesarios para la producción de bienes que serán consumidos. En líneas generales, se trata de todos aquellos recursos necesarios para realizar una actividad productiva que genere riquezas y satisfaga una necesidad del mercado.

El capitalismo constituye entonces un sistema económico basado en el capital que, en la mayoría de los casos, constituye una posesión exclusiva de pocas personas en detrimento de la fuerza laboral.

Al tener la posesión de los medios de producción, en el capitalismo se emplea a los trabajadores para la producción de bienes y servicios que serán intercambiados o vendidos para acumular beneficios o ganancias.

Pero el capitalismo no solo tiene que ver con el orden económico, sino que también abarca diferentes ámbitos de la vida social, política, jurídica e ideológica; puesto que a partir del capitalismo ha habido grandes transformaciones en esos ámbitos.

Desde el punto de vista social, se ha determinado la existencia de la llamada sociedad capitalista, que no es más que el ordenamiento de la estructura social en función de las relaciones de producción estipuladas por el capitalismo. A partir de la sociedad capitalista se estructura la sociedad en términos económicos, por lo que comienza a situarse una estratificación socioeconómica que, de alguna manera, incluye la distribución de las riquezas en función del nivel o posición que se ocupa en el ámbito social.

En la sociedad capitalista se hace posible la movilidad social, que constituye el paso o ascenso de un individuo o grupo de individuos a otro. Esta movilidad social se fundamenta principalmente en las posibilidades de acceder a los medios de producción capitalista y generar riquezas que permitan situarse en otro grupo social.

Características del capitalismo

Propiedad privada: en el capitalismo, los medios de producción son de origen privado, de manera que los bienes, inmuebles y recursos invertidos, así como las ganancias que estos generen están en manos de los propietarios de origen privado.

El capitalismo se sostiene principalmente sobre esta característica que ubica a los propietarios privados como los titulares de los medios de producción, y no en manos de los Estados-Nación. El resguardo de la propiedad privada, prevalece entonces sobre los intereses de los Estados.

Libertad de empresa: parte de la premisa de que las empresas deben ser libres de buscar los recursos y medios necesarios para la producción de bienes y servicios. Así, la consecución de recursos económicos y su posterior transformación en mercancías o servicios que serán puestas en los diferentes mercados, es clave para el sistema capitalista.

Esta característica del capitalismo propone la libertad de elección, tanto de la búsqueda de recursos económicos como del tipo o rama de negocios donde desea participar el empresario. Además de las posibilidades de dar por terminado cualquier negocio cuando lo desee.

El mercado: una de las características del capitalismo es la predominancia del mercado en las actividades productivas. Es en el mercado donde ocurren los intercambios y las transacciones entre las empresas productoras, otras organizaciones y las personas o consumidores finales, por lo que se genera una relación de dependencia entre el capitalismo y el mercado.

A partir de un área o rama del mercado se pueden desprender numerosos productos o servicios que son mercadeables por parte de varias empresas. Esto, sumado a la competencia, permite que el mercado opere de forma dinámica mediante recursos como la llamada «ley de la oferta y la demanda», que sirve como mecanismo para la regulación de precios.

La competencia: se basa en que un mismo mercado puede ser abordado por varias empresas que ofrecen los mismos productos y servicios. Esta competencia está fundamentada en la rivalidad por la captación de los consumidores de un determinado mercado, lo que lleva a la generación de estrategias de diferenciación a través de variables como precio, calidad o presentación.

Principales actores en el capitalismo

Para que el sistema capitalista pueda funcionar coherentemente según sus principios es necesario que intervengan al menos tres actores: los propietarios, los trabajadores y los consumidores.

Los propietarios: también se corresponde con la clase social denominada burguesía. Los propietarios o empresarios ostentan los medios de producción y por lo general son pocos en número, han obtenido grandes riquezas en base a sus posibilidades de inversión económica y al uso de la fuerza de trabajo como medios para la generación de ganancias.

En este caso, los propietarios ponen en práctica los mecanismos necesarios para acumular y aumentar su capital, lo que permitirá reproducir sus riquezas.

Una de las diferencias más marcadas entre el capitalismo con respecto al feudalismo —modelo económico anterior al capitalismo— radica en la puesta de mano de obra que percibe una remuneración salarial a cambio de su trabajo, puesto que en el feudalismo, la mano de obra era esclava.

 

 

Los trabajadores: pertenecían a la clase social proletaria. En los inicios del proceso de industrialización provenían del campo y se insertaban de manera marginal en poblados informales alrededor de las ciudades industrializadas.

En el capitalismo, los trabajadores aportan la fuerza laboral para la producción de los bienes y servicios que permitirán la acumulación de riquezas, esto a cambio de una remuneración periódica o salario establecida por el propietario.

Los consumidores: para que pueda existir cualquier mercado, es necesaria la participación de los consumidores de los productos y servicios que se ofrecen. Son los consumidores quienes marcan los ritmos del mercado a partir de las posibilidades de obtener beneficios o satisfacer sus necesidades. Sin embargo, el capitalismo también se sustenta en la producción de necesidades que han de ser satisfechas mediante las empresas que conforman el sistema.

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