Revolución rusa

Entre febrero y octubre de 1917 ocurrieron en Rusia una serie de acontecimientos conocidos bajo el nombre de Revolución rusa. Este suceso es considerado como uno de los más importantes en la historia del siglo XX debido a que sirvió de antesala para la instauración de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, que sería la primera república de corte socialista en el mundo.

Las principales causas que originaron la revolución rusa fueron de índole social. Una de ellas radicó en el descontento generalizado que existía en la población sobre el poder despótico ejercido por el zar Nicolás II, además de las suntuosidades y lujos con los que vivía mientras que la población estaba sumida en una profunda pobreza.

Desde luego, las desigualdades e injusticias que padecía la población sirvieron como punto de partida para el continuo deterioro de la imagen de Nicolás II. Además, el poder y los privilegios de los señores feudales que aún quedaban mantenían una estructura de opresión contra las clases sociales más bajas que se encargaban de la producción de grandes extensiones de tierra y debían entregar la mayor parte como tributo.

En esta época, comenzaba el fin del feudalismo y empezaba a entrar capital extranjero al país para la instalación de fábricas e industrias, lo que supuso, además, la migración de los campesinos hacia las urbes y su transición al trabajo como obreros. Aunque el crecimiento industrial de Rusia era rápido y cada vez mayor, las condiciones de pobreza y marginalidad en la que vivían los obreros se sumaban a las condiciones infrahumanas que tenían en sus sitios de trabajo, para generar un ambiente de mayor descontento en la población.

Destacan también los pensamientos marxistas y revolucionarios que habían recibido los obreros a través de la escolarización y que veían con buenos ojos. Como resultado de todo este contexto social, muchos de los obreros comenzaron a agruparse y organizarse bajo la figura de los sindicatos y se hicieron más frecuentes las protestas en las calles de Rusia, que pronto se convirtieron en huelgas y grandes revueltas.

Etapas de la revolución rusa

El proceso revolucionario en Rusia no fue un hecho aislado ni único, sino que, por el contrario, estuvo sucedido por pequeños movimientos revolucionarios realizadas por las clases más desposeídas: campesinos, estudiantes y obreros. Pero la represión a estos movimientos era fuerte y no tuvieron éxito.

En líneas generales, es posible dividir la revolución rusa en al menos dos etapas:

1. Primera etapa

Las repetidas derrotas de Rusia durante la Primera Guerra Mundial fueron una de las causas del inicio de la revolución en febrero de 1917. La desorganización del ejército ruso y la carencia de suministros para la subsistencia llevó a enormes niveles de mortalidad y la desmoralización de los soldados.

La hambruna y una enorme crisis económica sacudió a Rusia ante la indolencia e ignorancia del zar Nicolás II. Todo esto hizo que comenzara la revolución con una huelga espontánea de los obreros (proletariado) en las fábricas y que se extendiera a toda la ciudad. Ante la imposibilidad de contener a las masas y controlar la situación, el zar abdicó el 2 de marzo de 1917 y fue nombrado un gobierno provisional.

La violencia en las calles y los enfrentamientos aportaron un saldo de unas 100 víctimas, en su mayoría, manifestantes. El rápido derrocamiento del zar y el bajo saldo de víctimas imprimió de mayor entusiasmo y optimismo a la revolución, que había obtenido su primer triunfo.

2. Segunda etapa

En sus inicios estuvo marcada por la alegría y el entusiasmo. El gobierno provisional realizó acciones como la eliminación de la pena de muerte, permitió el retorno de los exiliados y proclamó el derecho a algunas libertades fundamentales: la de conciencia, la de reunión y la de prensa.

La creación voluntaria de los sóviets, una especie de organización sindical, por parte de la clase trabajadora y militar, fue una de las manifestaciones más representativas de la emancipación de la sociedad civil. En este punto, las ideas revolucionarias estaban más presentes que nunca en la población, por lo que se realizaron asambleas en todo el país.

A pesar de que quienes encabezaron la revolución fueron los obreros y la clase trabajadora, el gobierno provisional estaba dirigido por miembros del Partido Democrático Constitucional, de tendencia liberal y burguesa. Las diferencias entre el gobierno provisional y los sóviets provocaron que resurgieran los conflictos y se alzara nuevamente el proceso revolucionario de los obreros.

La división de poderes entre el gobierno provisional y los sóviets condujo a la revolución de octubre de 1917, que dio como resultado el derrocamiento del gobierno provisional por parte de los trabajadores y la constitución de un gobierno socialista que estuvo dirigido por Vladimir Lenin.

Consecuencias de la revolución rusa

Como todo movimiento político y social, la revolución rusa tuvo importantes consecuencias en las formas de ser y vivir en sociedad, profundizadas por las corrientes ideológicas que motivaron la revolución. A continuación, se detallan algunas de las consecuencias más importantes:

Fin del régimen zarista: una de las consecuencias más evidentes fue el derrocamiento de este régimen y el fin de la dinastía de los Romanoff, quienes por siglos habían mantenido un poder absolutista en el Imperio Ruso. La caída del régimen zarista implicó, además, una ruptura con los gobiernos despóticos, omnipotentes y llenos de opulencia.

La creación de la URSS: el primer Estado socialista del mundo fue la Unión de las Repúblicas Soviéticas (URSS), que suponía una progresiva expansión de las ideas socialistas hacia otros Estados y el desarrollo de una sociedad basada en el socialismo, el anarquismo y comunismo.

Desarrollo económico: una vez superado el régimen zarista y luego de la revolución rusa, la URSS recuperó el crecimiento de su economía y se convirtió en una potencia económica.

Salida de la guerra: la participación de Rusia en la Primera Guerra Mundial fue parte importante en las motivaciones para que se desatara la revolución y también para que llegara a su desenlace. De allí que una de las primeras acciones de Vladimir Lenin, luego del derrocamiento del gobierno provisional, fue la salida inmediata de la URSS de la Primera Guerra Mundial, que se posibilitó luego de la firma de un tratado con Alemania.

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